¿Te sientes frío en tu relación con Dios?

Por: Josué David Zapata Vázquez

Una vez el pastor asociado de una iglesia se fue de viaje por unas semanas. Cuando regresó interrogó a dos personas de la iglesia de como habían estado las cosas en la iglesia en las semanas que estuvo de viaje. El primero le dijo que la iglesia estaba estancada, que los hermanos adoraban sin ánimo y que los hermanos no estaban creciendo espiritualmente y tenía una situación molesta con un hermano. El segundo sin embargo le dijo que todo había acontecido de maravilla, personas habían sido sanadas, restauradas, salvadas y otras habían estado creciendo espiritualmente de una manera dramática.

Luego de la plática retornó al primero y le preguntó como estaba su relación con el Señor y su tiempo devocional a solas con Dios, a lo que respondió que sentía que su relación con Dios estaba fría, no tenía ganas de leer la palabra ni de orar, mucho menos de congregarse. Fue más profundamente y encontró que estaba en pecado, y no se había sincerado con el Señor. Pero decía que había estado dedicándole mas tiempo a otras cosas que a su tiempo a solas con Dios. Cuando le preguntó al segundo, éste le dijo que se sentía como nunca, estaba leyendo el libro de Hebreos, estaba participando cuanto podía a casi todas las actividades y estudios bíblicos de la Iglesia. Sí había pecado en la semana, pero continuamente confesaba sus pecados delante de Dios. Tenía un ánimo y un gozo inquebrantables.

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El que encubre sus pecados no prosperará,
más el que los confiesa y se aparta,
alcanzará misericordia." (Prov. 28.13).

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¿Por qué dos personas de la iglesia veían diferentes cosas ocurriendo en la iglesia? ¿Que relación tenía su visión con cuán conectado estaban con Dios? Las dos preguntas se contestan fácilmente con el hecho de que cuando estamos conectados al Señor, aunque pecamos, confesamos nuestros pecados continuamente (1 Juan 1.9). "El que encubre sus pecados no prosperará, más el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia." (Prov. 28.13). Estas dos personas estaban en la misma iglesia, en los mismos ministerios, haciendo las mismas cosas. Uno guardaba una relación ardiente, viva y totalmente dependiente de Dios, mientras que el otro, se mantenía distante de Dios y su palabra, se negaba a romper su orgullo y quebrantarse ante la presencia de Dios. Lo peor era que toda la culpa la echaba sobre los demás.

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Si Dios no es el primero, no tomará
ningún otro lugar en nuestras vidas.

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Hay un punto significativo en este asunto. Cuando guardamos una relación viva, ardiente y apasionada con Dios y su Palabra es porque nuestra prioridad es Jesucristo. Cuando nuestra prioridad son otras cosas, entonces Dios pasa a un segundo plano. Si Dios no es el primero, no tomará ningun otro lugar en nuestras vidas.

En segundo lugar, cuando estamos conectados con el Señor, estamos conectados con las cosas que Dios está haciendo en la iglesia. Dios no se detiene por nada ni por nadie pero cuando nos conectamos a su obra, nos unimos a lo que Dios está haciendo; participamos de su obra.

Mi exhortación es que si te sientes frío te calientes de nuevo volviendo a la Palabra. Si tienes alguna situación con algún otro hermano debes hablarla con él, perdonar y restaurar esa amistad. Si sientes que tu participación en la iglesia se ha vuelto rutinaria, no es por la iglesia; vuelve al altar personal, acude rendido a los pies de Jesús; no dejes que tu orgullo gane esta batalla y dejarás de ser el cristiano frío que no le encuentra sabor a la vida cristiana ni a la iglesia para ser el cristiano apasionado, comprometido, ardiente y conectado con el Señor que verá las cosas invisibles que Dios hace en medio de nosotros.




DELEITÁNDONOS EN DIOS
Por: Josué David Zapata Vázquez

Texto: Salmos 37.3-5
"Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra y te apacentarás de la verdad.
Deléitate asimismo en Jehová y él te concederá las peticiones de tu corazón.Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en Él y Él hará"

He escuchado a muchos desearle a otros diciendo: "Que Dios te conceda las peticiones de tu corazón." Sin embargo no he escuchado a ninguno de ellos deseando que su vida se deleite más en el Dios Todopoderoso. Y es que en el texto no vemos que Dios quiera darnos todo lo que queramos. El contexto de este pasaje nos habla de cuando el creyente ve como prospera el camino de los malos, de los que hacen iniquidad y le anima a que no se impaciente porque su fin está cerca. Pero insta al creyente salvado por gracia a que Confíe en Jehová, Haga el Bien, Deleitándose en Él y Encomendando su camino a Él.

Solamente de esta manera Dios concederá las peticiones de nuestros corazones. No porque Dios nos concederá todo, sino porque al deleitarnos en Él, nuestro corazón, centro de todos nuestros deleites, será cautivado por la Voluntad de Dios y las peticiones cambiarán a los deseos de Dios.

Que nuestro Dios Santo, sea nuestro mayor deleite. Solo aquel que es nacido de nuevo por el Espíritu de Dios, cautivado por la gracia irresistible y justificado mediante la obra redentora de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, puede deleitarse en la presencia de Dios, en toda su plenitud.





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